Quien sólo conoce algunos datos aislados de la Argentina,
nunca imaginará los maravillosos contrastes que presenta
esta región de nuestro país...los colores de la
tierra y de los cerros se confunden en rojos intensos, ocres
deslumbrantes, cielos azules permanentes, sin nubes, sin matices....sólo
de vez en cuando la silueta de algún cardón en
el horizonte de una quebrada pronunciada, que como un estandarte
soporta las rigurosidades de un clima que se metamorfosea según
el lugar y el entorno.
Un
origen antigüo y complicado
Esta región formaba parte del
macizo de Brasilia,
fue una de las zonas de América del Sur que contenía
las rocas de mayor antigüedad. El desgaste y la erosión
fue una constante durante las distintas eras geológicas...
hasta que en el cenozoico
más reciente el surgimiento en el oeste de la Cordillera
de los Andes produjo un ascenso casi masivo
de estas rocas duras y resistentes, provocando
inmensas fracturas, ascenso de bloques
y la consolidación de un verdadero altiplano.
Esta formación recibe en Argentina el nombre de Puna,
y es de tal dimensión que excede los límites de
nuestro territorio para formar el Altiplano
Boliviano y en Chile la denominada Puna
de Atacama.