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El
Doctor Carlos Keen nunca conoció su pueblo...
Curiosamente, esta localidad
de la provincia de Buenos Aires lleva el nombre de un abogado
argentino, nacido en Las Flores en el año 1840, que se alistó
en la Guerra contra el Paraguay, donde luchó valerosamente.
Era amigo personal del entonces gobernador progresista de la provincia
de Buenos Aires, Don Dardo Rocha.
Su vida, estuvo al servicio de amigos y de su patria; falleció
en el año 1871 durante la tremenda epidemia de fiebre amarilla
que asoló a nuestro país.
Carlos Keen no conoció
el pueblo que lleva su nombre, es más: nunca estuvo en estos
pagos de la provincia de Buenos Aires.
Una historia como la de muchas
localidades bonaerenses que han pasado períodos de esplendor
y también de malaria... como suelen decir los paisanos; que
le encontraron la vuelta a una tierra que cambió los cereales
por el turismo y las explotaciones agrícola ganaderas por loteos,
que dieron origen a magníficos emprendimientos habitacionales
elegidos por los que quisieron vivir sus días en la más
apacible naturaleza.
Fiel exponente de una pampa
interminable, que se regodea en un horizonte casi perfecto; donde
aparece algún que otro árbol y grandes extensiones de
cultivos de gran diversidad.
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Esta localidad se encuentra dentro de la jurisdicción de la
Municipalidad de Luján, ubicada a tan sólo 83
kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires.
El camino más rápido se hace tomando el llamado Acceso
Oeste (para muchos la tan conocida Gaona) y se desciende después
de haber pagado dos peajes de $1,70 cada uno, en el kilómetro
72 para luego transitar 10 kilómetros
por la ruta que, entre los lugareños, se reconoce simplemente
como el acceso a Carlos Keen.
Así de simple se llega a este pueblo que empieza a vislumbrarse
desde cualquier entrada.
Un damero sencillo algo inusual para lo que habitualmente se da en
cualquier localidad argentina. Recalcamos esto, porque el pueblo no
ha destinado un predio a la plaza fundacional; en su lugar un tremendo
espacio arbolado sirve para que los chicos del lugar jueguen al fútbol
o los visitantes acampen. Este predio rodea al eje que fue el corazón
mismo de la esencia de Carlos Keen: el
ferrocarril, pero esa es una historia digna de contar...
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Con
el ferrocarril llegó la bonanza
Cuando
llegamos a Carlos Keen, la estación de tren resalta desde cualquier
punto de vista. Un predio rectangular que se presenta en dos
cuerpos; uno a cada lado de la vía, hoy insensible.
Este ferrocarril se comenzó
a construir en el año 1875, como una extensión del tren
que iba a unir Luján con la localidad
de Pergamino.
El tren era vital para poder sacar todos los productos de esa inmensa
pampa, donde habían hecho eclosión chacras, estancias,
puestos y cría de ganados... la vida surgía en cada campo
casi sin medida.
En esa época, la actividad
agrícola ganadera florecía a la sombra de gobiernos que
quisieron convertirnos en el “granero
del mundo”. Miles de europeos empezaban a llegar en busca
de una posibilidad de crecimiento.
El tren traía manos fuertes para trabajar; algunas estadísticas
de la época consignaban que del total de personas que venían
hasta aquí, más del 50% de ellas sólo tenían
boleto de ida y finalmente se quedaban a probar suerte en el lugar.
Era una fiesta ver llegar el
tren que era mitad de pasajeros y mitad de carga. Todos acudían
al tintineo de la campana de la estación; indicando que, a lo
lejos, la máquina a vapor se aproximaba en el horizonte.
El primer pueblo se debió
a la donación que hicieron
tres ilustres habitantes del lugar: Don
Estanislao Rodríguez, Don Hilario Ávalos, y Don Estanislao
Pacheco.
Entre los tres cedieron 14 hectáreas que constituyeron el centro
de esta localidad, cuya escena está aún hoy dominada por
la estación del ferrocarril. Verdadera
reliquia del lugar, construcción de ladrillo ancho y madera
que aún espera una restauración que no termina de llegar.
Existe un proyecto para considerar este puesto ferroviario como Monumento
Histórico Nacional pero tampoco termina de concretarse.
Los
fines de semana este lugar reverdece de entusiasmo. En la estación,
las bolsas con productos agrícolas, hoy son reemplazadas por
puestos de artesanos que exhiben sus productos ante los curiosos visitantes
que recorren las calles de Carlos Keen.
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San
Carlos Borromeo tiene su fiesta patronal |
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4 de Noviembre, la atmósfera
huele a festejo, el andar nervioso de las mujeres del pueblo que
saben que hoy se celebran acontecimientos muy importantes: lo
más cercano, día de
comuniones para los chicos de Carlos Keen; pero también
es el día del Santo Patrono
Carlos Borromeo y, como si esto fuera poco, se celebra
el primer centenario de la Iglesia.

Fin de semana álgido para los keenenses, un cartel ubicado
en la entrada de la parroquia comunica la alegría del
encuentro; el programa reza: a las 6
de la mañana el pueblo será despertado con las
salvas que amerita la ocasión, a las 17
horas Comuniones, y a las 18
horas la más hermosa de las procesiones.
San Carlos Borromeo es transportado
en carreta por las calles del pueblo, rodeado de sus
jóvenes a caballo y vestidos con las ropas más
típicas del campo argentino.
La población está reunida frente a la iglesia,
todos lucen sus mejores galas... muchos turistas observan este
pintoresco paisaje que se repite todos los años para
esta fecha.
El templo engalanado por dentro
y por fuera, muestra su mejor fachada de estilo neoromántico,
con ladrillos a la vista, y una torreta que sirve de campanario
rematando la edificación.

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Una
verdadera historia de emprendedores
Si algo tiene Carlos Keen es gente emprendedora,
que ha logrado sobreponerse a los avatares lógicos que todos
los argentinos hemos sufrido en las últimas décadas.
Cuenta, en la actualidad, con todas las características de
un “pueblo gastronómico”
ya que posee una de las ofertas de buen comer que resalta dentro de
la provincia de Buenos Aires.
Podemos decir que casi todo el movimiento
del pueblo se congrega junto al rectángulo que plantea la estación
del ferrocarril.
Si arrancamos hacia la calle San Carlos
(arteria principal) se destacan edificios que preservan el acervo
de un pasado suntuoso, rescatado por el exquisito gusto de sus actuales
habitantes, que han sabido interpretar las glorias pasadas en los
éxitos del presente.
Impacta el cuidado que se ha tenido
de los más mínimos detalles de la decoración
y del buen gusto en los lugares ofrecidos por la gastronomía
local.
Éllos han interpretado que el ambiente cálido
y acorde a una historia digna hacen una conjunción
perfecta para los amantes del buen comer.
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Fundación
Camino Abierto: una esperanza para los más jóvenes
Esta fundación reside
en Carlos Keen, es un emprendimiento del matrimonio compuesto por Susana
Esmoris y Hugo Centineo; quienes dieron el puntapié inicial
para uno de los proyectos más interesantes de toda el área
de Luján: se trata de la fundación
Camino Abierto que da cobijo a niños y adolescentes de
hasta 21 años.
Pero lo curioso de esta fundación es que los jóvenes tienen
la posibilidad de estudiar, educarse
y además participar de un proyecto económico que consiste
en llevar adelante uno de los restaurantes
más salientes de la zona de Carlos Keen, con una cocina de alta
gama.
Se encuentra respaldada por importantes chefs argentinos que realizan
visitas periódicas al lugar, y en un verdadero feed back desentrañan
algunos de sus secretos y se llevan otros de los más jóvenes:
los verdaderos protagonistas de Los Girasoles,
nombre que lleva este restaurante tan particular.
El complejo también cuenta con posibilidad
de pernocte en cabañas que forman parte de la fundación.
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Una
arquitectura clásica en una zona rural |
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Cada uno de los restaurantes de la región posee una impronta
de viejos esplendores, de fachadas de propiedades clásicas
que fueron recicladas y que albergan ambientes cálidos,
típicos de zonas rurales. Cada uno de ellos es una original
idea de ambientación y de historias que contribuyeron a
la reconstrucción de un pasado lleno de éxitos y
prosperidad.

Uno de los ejemplos es la esquina donde se localiza el restaurante
Maclura, al que encontramos representado en un óleo
del artista argentino Rubén
Baima que curiosamente se denomina
“Esquina de Carlos Keen” y que es uno de los
más vívidos retratos de esta localidad bonaerense.
Podes encontrarlo en la esquina de
Bernardo de Irigoyen y Gral. Paz, es una verdadera joya
de la arquitectura del lugar.
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Un
jardín muy especial
Si alguien conoce las historias
de este pueblo es la Señora Noideé,
una de las vecinas más ilustres del lugar, que posee una casa
de té encantadora en la calle Mariano Moreno.
Se puede tomar un exquisito té y compartir una de las charlas
más entretenidas y productivas que nos llevarán en el
tiempo a conocer los pormenores de la vida en Carlos Keen; según
el decir de sus vecinos “es Noideé
una de las personas que más se preocupa por difundir el acervo
de este magnífico pueblo”. Le debemos una visita
a esta dama que sabe conquistar el oído de todos los visitantes
con sus magníficos relatos.
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Yo
soy Juanchito... |
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Entrada la tarde, nos agenciamos de un folleto que nos proponía
un paseo distinto... Mirando al Sur,
productos artesanales de Carlos Keen.
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Ubicado a unos 300 metros
del centro, sobre la calle
Vicente López y las vías se encuentra
este emprendimiento, encara do por gente muy joven, que
se han dedicado a producir hongos,
miel y otras delicias.
Al llegar al lugar, nos encon tramos con un personaje
llamado
“Juanchito”,
abuelo de 84 años, que nos indicó el camino
hacia el centro de producción que, con mucho trabajo,
han levantado un grupo de emprendedores:
Laura, Leandro y Maxi.
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Juanchito es su más ejemplar
colaborador. En rueda de mate nos cuenta que, si bien él
nació en Villa Crespo, desde muy joven vivió siempre
en la zona de Luján, dedicado a la herrería de caballos,
con su figura (es delgadito y menudo) fue jockey y vaya a saber
cuantas cosas más... hoy vive en el Hogar
Granja “Padre Varela”, ubicado en la Ruta 7,
km 69, que es una dependencia municipal.
Se hizo amigo de Laura, una de las
dueñas de “Mirando al Sur” en las visitas que
ella realizaba a la institución y se ha convertido en una
compañía inseparable para estos jóvenes.
Un lugar encantador... donde se puede conocer una actividad tan
especial como es la cría de
gírgolas, sí! esta vez lo dijimos bien, una
variedad de hongos que, por supuesto, ya hemos degustado y que
se producen en la granja .
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Carlos
Keen un pueblo para volver
Con todas las cosas que te estamos
describiendo, seguramente vas a tener que pasar todo el fin de semana
en este lugar de ensueño.
No podes perderte la cava con los más exquisitos vinos que propone
el Restaurante 1907, conservados
en el sótano del que fuera uno de los almacenes de ramos generales
del lugar.
Es imposible dejar de mencionar los fuertes estilos de los
restaurantes Bien de Campo, con su decoración campestre
y su impecable huerta, que provee de las más ricas verduras y
la Casona de Carlos Keen uno de sus más
tradicionales ejemplares de cocina regional.
Un complejo de cabañas y dormys se levanta en la zona muy cerca
del Acceso Oeste, se llama Huellas de la
Naturaleza y es una excelente opción para pasar el fin
de semana.
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Recomendaciones
para los visitantes |
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Muchas historias se tejen en torno a este pintoresco pueblo,
una de las más sugestivas indica que se puede transformar
en una adicción el volver....y volver.... para recorrer
esa callecita que nos quedó sin caminar... para conseguir
el pan casero o caminar esas vías que el tiempo llenó
de sueños y prosperidad, de vida nueva y emprendedores...
que seguirán insistiendo en el trabajo y la cordialidad
como la receta mágica para crecer en Carlos Keen.
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